Hoy es Sábado, día en el debería descansar, pero desde hace años me veo obligado a madrugar y currarme horas extras para llegar a fin de mes, me he despertado al amanecer, y con el habitual codazo mi mujer me ha dicho: Q llegas tarde al trabajo, así que me he lanzado a la rutina de los Sábados, desayuno rápido y metro, hasta he bajado en la parada en la que lo hago habitualmente, pero nada + salir de la boca del metro una sonrisa ha secuestrado mi cara, a un lado veo, el bloque de oficinas, y al otro ese maravilloso parque que es mi nuevo centro de trabajo, aunque aún no haya descubierto la manera de rentabilizar ecomomicamente el tiempo que me paso allí.
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